La industria textil registró doce meses consecutivos de caída en la actividad durante 2024. Según la Encuesta de Coyuntura realizada por la Fundación Pro Tejer en el cuarto trimestre del año, la situación afecta a todos los sectores de la cadena de valor, incluyendo la producción de hilados, telas, indumentaria y la comercialización de insumos y bienes finales.
"Los resultados confirman un año consecutivo de contracción de la actividad, con perjuicios crecientes de afectación al empleo, exceso de capacidad ociosa que genera desaceleración del ritmo de inversión y posible pérdida de capacidades industriales frente al cierre de establecimientos productivos", indicó el informe.
El relevamiento señaló que seis de cada diez empresas registraron caídas en la producción y ventas, con una retracción promedio del 16% en comparación con 2023. Además, el 64% de las firmas consultadas utilizó una menor capacidad instalada en términos interanuales. Entre las principales causas, el 80% de las empresas destacó la pérdida de poder adquisitivo de la población, mientras que el 43% mencionó el aumento de importaciones en el consumo.
El informe también indicó que el 65% de las empresas implementó medidas que afectaron el empleo, como suspensiones, despidos, cancelación de horas extras, adelanto de vacaciones y no renovación de contratos.
"Es relevante destacar todo lo que está en juego en caso de que esta recesión continúe: la cadena textil e indumentaria genera 540.000 puestos de trabajo y da sustento a 2 millones de personas a nivel federal. Prolongados y altos niveles de capacidad ociosa cancelan la planificación de nuevas inversiones y ponen en riesgo la sostenibilidad de empresas en el mediano plazo", advirtió el informe.
La Fundación Pro Tejer planteó la necesidad de una "política integral" basada en tres ejes: "diseñar una macroeconomía alineada a la producción, impulsar medidas de contingencia frente a la recesión actual y llevar adelante políticas integrales que mejoren la competitividad de producir en el país".