En un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente y la persistencia del conflicto en Ucrania, Xi Jinping y Vladimir Putin volvieron a exhibir la cercanía entre China y Rusia. El mandatario chino recibió este miércoles a su par ruso en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín, donde ambos destacaron el carácter "inquebrantable" de una relación estratégica que se profundizó en los últimos años.
La visita de Putin tuvo un fuerte peso político y se produjo apenas una semana después de que Xi recibiera al presidente estadounidense Donald Trump, en una señal de que China busca consolidarse como un actor central en el tablero global y mantener abiertos todos los canales diplomáticos.
Durante el encuentro, Xi aseguró que el vínculo entre ambos países alcanzó un nivel histórico gracias a la "confianza política mutua" y a la coordinación estratégica. Putin respondió con elogios similares y definió a Xi como su "querido amigo", al tiempo que sostuvo que la relación bilateral atraviesa un momento "sin precedentes".
Energía, Ucrania e Irán: los ejes de la cumbre
La agenda incluyó los principales focos de tensión internacional. Según informó el Kremlin, ambos líderes analizaron la guerra en Ucrania, la escalada entre Irán y Estados Unidos, las relaciones con Washington y la cooperación energética, uno de los pilares del vínculo entre Moscú y Pekín.
En ese terreno, Rusia volvió a ofrecerse como proveedor confiable de petróleo y gas para China, en momentos en que el conflicto en el Golfo genera incertidumbre sobre los suministros provenientes de Medio Oriente.
Uno de los temas centrales fue el proyecto Power of Siberia 2, un gasoducto que conectaría los yacimientos de Siberia occidental con el norte de China a través de Mongolia. La obra permitiría a Rusia aumentar sus exportaciones energéticas y reducir aún más su dependencia del mercado europeo, mientras que China ganaría una alternativa terrestre para abastecerse de gas.
Aunque el Kremlin señaló que existe un "entendimiento básico" sobre la iniciativa, todavía no hay un cronograma definido para su construcción.
Una relación cada vez más asimétrica
Detrás de la escenificación de camaradería, la relación entre ambos países también refleja un creciente desequilibrio. Desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, Moscú quedó más aislado a nivel internacional y profundizó su dependencia económica y diplomática de China, que se convirtió en su principal socio comercial y en uno de los mayores compradores de su petróleo.
Putin visitó China en varias oportunidades desde el inicio de la guerra, mientras que Xi evitó condenar la ofensiva rusa y mantuvo una posición de aparente neutralidad, aunque siempre respaldó la necesidad de negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz.
La guerra entre Irán y Estados Unidos también ocupó un lugar destacado en la cumbre. Xi advirtió que la región del Golfo atraviesa un momento "crucial entre la guerra y la paz" y reclamó un cese de las hostilidades.
El pronunciamiento se enmarca en la estrategia diplomática con la que China intenta proyectarse como un factor de estabilidad global, en medio de conflictos simultáneos y crecientes tensiones geopolíticas.
Al término de la reunión, ambos gobiernos firmaron acuerdos en comercio, energía y medios de comunicación, además de extender su tratado de cooperación amistosa, un gesto que volvió a dejar en claro que, pese a los cambios en el escenario internacional, la asociación entre China y Rusia sigue siendo uno de los vínculos más relevantes del actual orden mundial.