El Gobierno dio un paso clave en la privatización del sistema ferroviario de cargas. A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, avanzó con el esquema que regirá las licitaciones del Belgrano Cargas y Logística S.A. y definió el destino de los recursos que se obtengan en el proceso.
La medida establece que el dinero recaudado por la venta de material rodante como locomotoras y vagones será destinado íntegramente a un fideicomiso para financiar obras sobre las vías que quedarán bajo concesión. El objetivo oficial es que la privatización no solo implique un cambio en la gestión, sino también una vía de financiamiento para la infraestructura.
El esquema fue formalizado mediante el Decreto 282/2026, que fija las reglas para avanzar con la licitación de corredores ferroviarios, activos y servicios. En ese marco, los bienes a vender deberán ser valuados por el Tribunal de Tasaciones de la Nación, mientras que los fondos serán canalizados bajo un sistema ya existente de fideicomisos para obras públicas.
La iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia del Ministerio de Economía para acelerar reformas en empresas estatales y sectores estratégicos. En paralelo a este proceso, también se registran avances en áreas como energía y servicios públicos, donde el Gobierno busca reconfigurar el rol del Estado.
El modelo que impulsa el Ejecutivo contempla la concesión de las líneas por plazos de hasta 50 años. Durante ese período, los operadores privados tendrán a su cargo la gestión del transporte de cargas, aunque el diseño deja abierta la posibilidad de separar la administración de la infraestructura de la operación.
Esa arquitectura permitiría que distintas empresas compitan por el uso de las vías, en un esquema que apunta a replicar modelos internacionales con mayor nivel de competencia y eficiencia.
Además, la Secretaría de Transporte deberá incluir en los pliegos licitatorios el detalle de los activos que integrarán cada contrato. Esto abarca las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, que concentran buena parte del transporte ferroviario de cargas del país.
Uno de los puntos centrales del decreto es el tratamiento del material rodante. El Gobierno habilitó su venta mediante remate público o su incorporación directa en los contratos de concesión.
En ambos casos, los ingresos generados tendrán un destino específico: financiar obras sobre las vías y corredores estratégicos. La lógica oficial busca vincular la privatización con mejoras concretas en la red ferroviaria, en un sistema que hoy presenta niveles de eficiencia por debajo de estándares internacionales.
El Belgrano Cargas y Logística S.A. es clave para el transporte de granos desde el norte del país hacia los puertos del Gran Rosario, un circuito central para las exportaciones argentinas.
Con este esquema ya definido, el Gobierno se encamina a publicar los pliegos de licitación en las próximas semanas. Ahí se abrirá una nueva etapa: la disputa por los corredores y la definición de quiénes serán los actores privados que operen el sistema.