Kapanga celebró 30 años en Obras: fiesta y herencia rockera, un ritual que atravesó generaciones
Con la "alegría como forma de resistencia", Kapanga dio un show explosivo de principio a fin con ska, rock y su identidad barrial. En estos 30 años también estuvieron acompañados por Milo J., Bandalos Chinos y sus hijos arriba del escenario.
Kapanga cumplió 30 años y lo festejó a lo grande en Obras Sanitarias | Foto: @tutedelacroix
Kapanga celebró sus 30 años de historia con un show atravesado por el pogo, la emoción y el cruce de generaciones, con invitados como Milo J, Bandalos Chinos y los hijos de los músicos sobre el escenario. Una noche festiva, donde no faltaron los saltos, pero tampoco la emoción. Recordaron a Ricardo Iorio, con quien tenían una linda relación.
Con la "alegría como forma de resistencia", Kapanga dio un show explosivo de principio a fin con ska, rock y su identidad barrial. Desde el arranque, con Me mata y La caravana, el estadio entendió que la noche del viernes estaba destinada a ser una fiesta. Elvis, Amor pulpo y Rock fueron construyendo el clima de risa descontrolada y el sudor compartido. El primer descanso llegó con Desearía, donde se subieron Bandalos Chinos, con quienes reversionaron esta canción.
Este festejo, además de ser una revisión de toda su historia, fue una apuesta al futuro, padres que ven a sus hijos seguir sus pasos y no tienen más que orgullo en sus ojos. Todos crecieron escuchando a sus padres y ahora comparten escenario: Tobias Fabio tomó la posta en Miro de atrás, con el Mono abrazándolo y cantándole: "Hoy la felicidad, es estar a tu lado". Bianca Maffia prestó su voz para interpretar En el camino, ovacionada por el público y Ernestina De Luna Campos tocó la guitarra en Todoterreno.
Otro de los momentos más conmovedores de la noche llegó con No me sueltes, cuando Milo J. subió a cantar junto al Mono.
El escenario estaba todo oscuro y llegó un joven con la remera de los 30 años de Kapanga: "A veces llega ese día que todo confluye para anochecer", se escuchó con una voz grave muy particular, hasta que el escenario se iluminó y se vio a Milo J. arriba junto a Kapanga, la banda de la que su madre es tan fanática.
“Milo venía a ver Kapanga desde que estaba en la panza. Ella venía a ver los shows de Kapanga con esa remera, embarazada de Milo. Y ahora estamos acá compartiendo este momento. Sos lo más, tenés un hijo que vale oro, vamos a cuidarlo entre todos”, dijo el Mono a Aldana Ríos, la mamá del cantante quien estaba entre el público emocionada.
El show también tuvo lugar para la emoción, sobre las pantallas apareció un homenaje a Ricardo Iorio, que generó la ovación de todo el público kapanguero.
La lista de temas fue un viaje sin respiro: Fumar, Bailarín asesino y desesperado, El universal, el compilado feroz de Los ojos, Dinosaurio, La momia blanca y Ramón. Más adelante llegaron Bisabuelo, Juntos, Go!, Labios, Gauchito Gil, Robar para vivir y El albañil, todos coreados como si el público también cumpliera años.
Hacia el final sonó La crudita, ya nadie tenía resto físico, pero igual se saltaba. Y el cierre, inevitable, fue con El mono relojero con una base de cumbia y el campo con un pogo increíble.