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Ciencia

París: 175 países se reúnen para negociar un tratado contra la contaminación plástica

¿De qué habla el tratado? ¿Por qué es importante abordar la contaminación por plásticos?

París: 175 países se reúnen para negociar un tratado contra la contaminación plástica

Durante esta semana tiene lugar en París el segundo período de sesiones del Comité Internacional de Negociación (CIN), el CIN-2, en el que 175 países se reúnen en la sede de la Unesco para consensuar un tratado internacional para poner fin a la contaminación por plástico

Este constituye el siguiente paso de un proceso que comenzó en febrero de 2022 con el objetivo de elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, en particular en el medio marino; y que se espera que concluya para finales de 2024.

"El mundo nos está mirando", dijo el presidente del comité, Gustavo Meza-Cuadra Velásquez, en el inicio de la sesión. "El reto es inmenso, todos nosotros aquí somos conscientes, pero no es insuperable", insistió.

Los plásticos son altamente duraderos y no se degradan fácilmente, esto significa que, una vez que se producen, pueden persistir durante siglos, acumulándose en el suelo, el agua y el aire. Así, terminan dañando la vida marina, contaminando el agua potable, afectando a los ecosistemas terrestres (los residuos plásticos pueden alterar los suelos y dañar la vida vegetal y animal) y contribuyendo al calentamiento global (en 2019 generó 1.800 millones de toneladas de gases del efecto invernadero, es decir un 3.4% de las emisiones mundiales).

Para darse una idea, cada minuto, se vende un millón de botellas de plástico en todo el mundo, cada una de las cuales tarda 450 años en descomponerse, o aproximadamente 1000 años si no está a la intemperie. De estas, el 42% se destina al empaquetado de alimentos y productos manufacturados, es decir, plásticos de un solo uso que apenas pasan unos minutos en las manos e los consumidores. Por otra parte, 8 millones de toneladas de residuos plásticos acaban en los océanos cada año y, si esto sigue así, se estima que los océanos contendrán más plástico que peces para 2050.

En este contexto, es cada vez más urgente abordar la contaminación por plásticos y reducir su uso, fomentar el reciclaje y promover alternativas más sostenibles. Por ello, esta segunda (de cinco) etapa de negociación examinará un tratado que recopila los debates mantenidos en el primer período de sesiones y en el que se exponen las posibles obligaciones para los Estados miembros.

En él se detalla, entre otras cosas, los objetivos a cumplir: acabar con la contaminación por plásticos; proteger la salud humana y el medio ambiente de sus efectos adversos a lo largo de todo el ciclo de vida del plástico; y reducir su producción, uso y vertido mediante la promoción de una economía circular de los plásticos.

Asimismo, propone algunas medidas de control que van desde establecer compromisos u objetivos determinados a nivel nacional, hasta imponer una moratoria a la producción de plásticos o prohibir, limitar y reducir su fabricación, exportación e importación.

"Estamos reunidos en París porque la economía lineal de plásticos está generando una gran cantidad de contaminación. Está asfixiando los ecosistemas, calentando el clima y dañando nuestra salud. Como siempre, en la triple crisis planetaria —la crisis del cambio climático, la crisis de la pérdida de naturaleza y biodiversidad, la crisis de la contaminación y los desechos— las personas en las naciones y comunidades más pobres sufren más. Los compromisos actuales solo reducirán la contaminación por plásticos en aproximadamente un 8% para 2040. El grifo seguirá abierto de par en par. Este acuerdo podría ser la herramienta que el mundo use para cerrar el grifo", empezó su discurso Inger Andersen, Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente

Y continuó: "Una transformación completa del mercado, respaldada por políticas, transparencia y cambios regulatorios, podría prácticamente eliminar la contaminación por plásticos para 2040. Reduciría la presión sobre los sistemas de reciclaje y gestión de residuos, para que puedan hacer frente a la situación".

"Los Estados miembros deben dar ejemplo. Promover soluciones clave. Ser audaces. La participación plena de las partes interesadas no es un complemento, es fundamental. El sector informal, los pueblos indígenas, las comunidades locales, la sociedad civil, la academia y los jóvenes. Nadie debe quedarse afuera mirando desde afuera", finalizó.