El presidente de Estados Unidos Donald Trump confirmó que habló con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir la revisión de la sanción a Folarin Balogun.
El delantero del combinado norteamericano -y figura del equipo- había sido expulsado durante el partido de 16avos de final de la Copa del Mundo y, por lo tanto, no iba a poder jugar el encuentro de esta tarde ante Bélgica, correspondiente a los octavos de final de la competición. Sin embargo, tras una conversación entre el mandatario y el titular de la FIFA, el organismo dejó en suspenso la sanción.
"Lo que hice fue pedir una revisión porque no me parecía que era una falta", admitió Trump sobre la conversación que reveló el New York Times.
Para Trump, que calificó de "brillante" la marcha atrás de la FIFA, la exclusión de Balogun "hubiera manchado" el campeonato que se disputa en EEUU, Canadá y México. "Tenemos que tener a nuestros mejores jugadores", afirmó.
El líder republicano también cargó contra el árbitro de aquel partido: "Su decisión fue horrible y nadie habla de eso. Hablan de la tarjeta roja como si estuviera bien, pero no de la decisión del árbitro. Cuando me enteré dije: '¿es en serio?'",
"Vi la jugada, y soy una persona que ama los deportes, eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción. Este árbitro, que es un poco sospechoso si revisas su historial, tomó una decisión que nadie podía creer", sostuvo.
La FIFA se amparó en el artículo 27 del Código Disciplinario, que permite "suspender total o parcialmente la ejecución de una medida disciplinaria".
La medida provocó una fuerte reacción por parte de la UEFA. A través de un comunicado, el organismo expresó su "incredulidad" por la decisión, que calificó de "incomprensible e injustificable": "La decisión de ayer de suspender durante un período de prueba de un año la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja".