Francisco Cerúndolo se despidió de Roland Garros en una de las derrotas más sorpresivas para el tenis argentino en esta edición del Grand Slam francés. El número 26 del ranking ATP cayó ante el estadounidense Zachary Svajda, ubicado en el puesto 85 del mundo, por 6-3, 6-4, 3-6, 4-6 y 6-3, en un encuentro marcado no solo por la remontada frustrada del argentino, sino también por los fuertes momentos de tensión que protagonizó con su propio equipo de trabajo durante el partido.
Desde los primeros games, Cerúndolo mostró signos de incomodidad y frustración. Su rendimiento estuvo lejos del nivel que había exhibido en las rondas anteriores y las cámaras captaron reiterados gestos de enojo hacia el sector donde se encontraba su cuerpo técnico. El momento más llamativo llegó cuando le pidió a su entrenador, el uruguayo Pablo Cuevas, que abandonara el palco en pleno encuentro, una situación poco habitual incluso en partidos de máxima exigencia.
La escena reflejó el clima de nerviosismo que atravesó gran parte del partido. Mientras Svajda jugaba uno de los mejores encuentros de su carrera, Cerúndolo alternaba momentos de recuperación con errores no forzados y discusiones permanentes. Aunque logró revertir una desventaja de dos sets y forzó un quinto parcial que parecía cambiar la historia, nunca consiguió recuperar completamente la estabilidad emocional ni la confianza necesaria para cerrar la remontada.
La eliminación resulta especialmente dolorosa porque el argentino tenía una oportunidad concreta de avanzar lejos en el torneo. La caída temprana de varios candidatos importantes había abierto un sector del cuadro que alimentaba las ilusiones de alcanzar por primera vez los cuartos de final de Roland Garros.
Durante las rondas previas, Cerúndolo había mostrado un nivel sólido. Había derrotado al neerlandés Botic van de Zandschulp y luego al francés Hugo Gaston, recuperándose de un mal comienzo en ese encuentro. Su rendimiento lo ubicaba entre los argentinos con mejores perspectivas dentro del torneo.
Sin embargo, frente a Svajda el desarrollo fue distinto. El estadounidense dominó los dos primeros sets con autoridad y obligó al argentino a correr desde atrás durante toda la jornada. Cerúndolo reaccionó en el tercero y cuarto parcial, mejoró desde el fondo de la cancha y consiguió emparejar el marcador, pero en el quinto set reaparecieron las dudas, los errores y las dificultades para sostener la presión. Svajda aprovechó el momento y selló una victoria histórica.
La derrota representa un freno importante para el mejor tenista argentino del ranking, que llegaba a París con buenas expectativas y en uno de los mejores momentos de su carrera, llegando a los octavos de final venciendo a Sinner, uno de los mejores del mundo.