Nahir Galarza, la joven condenada a prisión perpetua por el asesinato de su novio Fernando Pastorizzo en Entre Ríos, salió de la cárcel en las últimas horas en el marco de un operativo especial que generó sorpresa.
Según confirmaron fuentes a la Agencia Noticias Argentinas, la autorización fue otorgada de manera excepcional para que la detenida pudiera despedirse de su abuela materna, quien padece una enfermedad oncológica terminal.
Un traslado excepcional y bajo estricta seguridad
Galarza fue trasladada desde la Unidad Penal Nº6 de Paraná hasta la ciudad de Gualeguaychú, donde su familiar se encuentra internada.
El permiso se concedió tras un pedido especial presentado por la defensa de la joven, en el que se destacó el fuerte vínculo afectivo entre ambas. Luego de analizar la solicitud, la Justicia autorizó una salida transitoria por unas horas.
De acuerdo al periodista local Carlos Challiol, el operativo se realizó “bajo un extremo secreto y estrictas medidas de seguridad”.
La visita se concretó en la vivienda donde permanece la abuela de Galarza y, una vez finalizado el encuentro, la joven fue trasladada nuevamente a la unidad penitenciaria de Paraná, donde continúa cumpliendo su condena.
Un permiso por única vez
Según trascendió, la autorización judicial fue otorgada de manera excepcional y por única vez, en función de la delicada situación de salud de su familiar.
Este tipo de permisos especiales pueden concederse en casos humanitarios, aunque requieren una evaluación judicial previa y el cumplimiento de estrictos protocolos de seguridad.
El caso que conmocionó al país
El 29 de diciembre de 2025 se cumplieron ocho años del crimen de Fernando Pastorizzo, ocurrido en 2017 en la ciudad de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos.
Ese día, Galarza asesinó a su novio de dos disparos por la espalda en la calle General Paz. El cuerpo fue hallado junto a su motocicleta.
El 3 de julio de 2018, la joven fue declarada culpable del delito de homicidio agravado por el vínculo. Durante el proceso judicial se descartó que la víctima hubiera ejercido violencia de género contra ella.
Galarza recibió la pena de prisión perpetua y se convirtió en la mujer más joven en la historia judicial argentina en recibir esa condena, con 19 años, 7 meses y 21 días.
El caso continúa siendo uno de los más impactantes de los últimos años en Argentina, tanto por las características del crimen como por la edad de la condenada al momento de la sentencia.