Costa Rica celebra sus elecciones presidenciales 2026 bajo fuerte expectativa ciudadana
Los costarricenses van a las urnas este domingo 1 de febrero de 2026 para elegir nuevo presidente, diputados y vicepresidentes en un contexto marcado por la seguridad y la continuidad del gobierno actual.
Este 1° de febrero de 2026, más de 3,7 millones de costarricenses acuden a los centros de votación entre las 6 a.m. y las 6 p.m. (hora local) para elegir a su próximo presidente, junto con dos vicepresidentes y los 57 diputados de la Asamblea Legislativa, en una jornada considerada clave para el futuro político del país.
La candidata favorita en las encuestas es Laura Fernández, politóloga de 39 años y exministra de la Presidencia que lidera el Partido Pueblo Soberano (PPSO) con un respaldo que rondaba el 40% de intención de voto, suficiente para ganar en primera vuelta si supera el 40% de los votos válidos. Fernández es considerada la sucesora de la agenda del presidente saliente, Rodrigo Chaves, con un enfoque centrado en mano dura contra la violencia asociada al narcotráfico y la seguridad ciudadana, temas que marcaron fuertemente el debate preelectoral.
Laura Fernández.
Sus principales rivales incluyen a Álvaro Ramos, economista del histórico Partido Liberación Nacional (centro) y Claudia Dobles, arquitecta y expresidenta de Costa Rica, candidata de una coalición progresista. Ambos buscaban forzar una segunda vuelta electoral el 5 de abril de 2026 en caso de que ningún candidato logre el umbral mínimo para evitarla.
La elección transcurre con alta concurrencia a las urnas y con la expectativa de conocer los primeros resultados oficiales alrededor de las 8:45 p.m. (hora local), cuando el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) comience a difundir los cortes preliminares del escrutinio.
Entre los temas que dominaron la campaña estuvieron la seguridad pública y la violencia del narcotráfico, la posible continuidad de políticas de seguridad más duras, y la constitucionalidad de reformas planteadas por distintos sectores políticos, lo que sitúa a estas elecciones como una de las más relevantes de la última década en Costa Rica.