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Espectáculos

Tattoo Show vuelve con todo: la historia de Diego Staropoli, el hombre que revolucionó el tatuaje en Argentina

Después de cinco años, la expo Tattoo Show vuelve este 28 de febrero, 1 y 2 de marzo en el Pabellón Ocre de La Rural y Filo.news habló en exclusiva con Diego Staropoli de Mandinga Tattoo.

Tattoo Show vuelve con todo: la historia de Diego Staropoli, el hombre que revolucionó el tatuaje en Argentina
Tattoo Show vuelve con todo a La Rural | Foto: gentileza de prensa.

Diego Staropoli es sin dudas uno de los pioneros de la industria del tatuaje con su emprendimiento Mandinga Tattoo y un hombre que revolucionó los parámetros de este sector. Con una fundación, Staropoli intenta dar algo a la comunidad: plasma su arte sobre mujeres sobrevivientes de cáncer de mama para ayudar desde la estética a restaurar la autoestima y la confianza de quienes pasaron por una mastectomía; asimismo lo hace con mujeres víctimas de violencia de género con piel quemada. Y también, es el creador de la expo Tattoo Show, la mayor celebración del arte corporal y una de las 10 más grandes del mundo, que este fin de semana regresa con su 21ª edición.

Después de cinco años, la expo Tattoo Show vuelve este 28 de febrero, 1 y 2 de marzo en el Pabellón Ocre de La Rural para consolidarse como un punto de encuentro único para artistas, tatuadores, fanáticos y curiosos de todo el mundo. La expo no se resume solo en tatuajes, sino que también hay música en vivo, concurso de cosplay, batalla de gallos y barbas, exhibición de autos clásicos y motos para los amantes de los fierros, una galería de arte y una pista de skate.

Los shows en vivo incluyen a Kapanga (que cerrará la expo), Bryathan, Rodrigo Romero, Kiss Alive, Gulp, y Luciana Segovia. También habrán DJs que acompañarán la experiencia durante los tres días del evento.

Diego Staropoli: "Mi primer tatuaje lo hice hace 35 años cuando tenía 18 años"

¿Cómo arrancó la expo Tattoo Show?

La expo Tattoo Show arrancó hace 21 años en el Hotel Bauen de Avenida Corrientes y Callao, que actualmente está cerrado. Tenía una mística "súper rockera", según cuenta Diego Staropoli. Pero llegó un momento en el que el Bauen explotaba, la gente no entraba y se volvía peligroso. Ahí llegaron a La Rural, a la que el tatuador describe como "jugar en primera", nada más ni nada menos. Es que, se trata del principal predio ferial del país y América Latina.

"No es fácil estar en La Rural, los valores son altísimos. Pero cuando llegás a jugar en primera no querés volver a descender, ¿viste? O sea, podés ir a otro lugar que seguramente sea más económico, pero llegar ahí es laburo de toda la vida y, más allá que a veces te lo replanteás, estar en La Rural es estar jugando en primera", explica.

En ese sentido, Diego recordó que la llegada a La Rural fue "increíble" porque él entiende el Tattoo Show como el trabajo de todos estos años, que hace junto a su familia, ya que en la puesta en marcha de la expo trabajan su pareja, su sobrina y también sus hijos. "Cuando hablo con gente que me pone en el plano de empresario yo me río, digo, yo no soy empresario, soy tatuador. Que este tipo de eventos sean cosas que las hagan empresario, no implica que yo lo sea", manifiesta.

Diego Staropoli, el hombre detrás de la expo Tattoo Show | Foto: gentileza de prensa.

Para narrar la historia de la expo Tattoo Show, no se puede prescindir de la historia de Diego Staropoli, quien allá por el año 1993 dio sus primeros pasos en el mítico estudio de Lugano de Mandinga Tattoo. Aunque el sueño de Diego arranca unos años antes, cuando tenía 18 años y se hizo su primer tatuaje en el famoso Mercado Central, ahí descubrió que quería dedicarse a ese oficio, aún incipiente por aquella época.

"Mi primer tatuaje lo hice hace 35 años, mira si estoy viejo, tengo 53. Tenía 18 cuando hice mi primer tattoo", contó entre risas Diego.

"Un amigo se apareció con un tatuaje que no existía así que fuimos a ver al mismo tipo que había tatuado, que tatuaba dentro de un baño en el Mercado Central de Buenos Aires. Y en ese momento era un tatuaje similar a lo que hacemos hoy, no con la misma calidad, pero era un tatuaje en colores, que no existía en esa época, eran todos tatuajes con aguja y tinta china, más carcelarios", narró. 

Fue un amor a primera vista o a primera tinta. "En el momento que me tatué me enamoré de lo que hacía el tatuador -cuenta Diego- y le dije en ese instante que quería ser tatuador. El tipo me miró con una cara de culo, pues imagínate que era él solo tatuando, que aparezca otro loco que quiera tatuar en un ámbito tan chico, donde la gente no se tatuaba... Y después me seguí tatuando con él un par de meses más, él se fue de ahí, se puso en un departamentito en La Boca y yo me armé una máquina de tatuar y fui a tatuar al mismo lugar donde él me había tatuado, que era ese baño del Mercado Central, que es un mercado de frutas y verduras, donde hay cero limpieza".

"Empecé tatuando en el Mercado Central y hoy estoy haciendo una expo en La Rural, más allá de que sea meritorio, es algo que de lo cual yo nunca dejo de recordar de donde vengo, ¿no? El problema es cuando uno empieza a comerse la película, ahí te convertís en un boludo bárbaro", añadió.

El evento estuvo en pausa desde 2020, cuando se realizó la última expo, y esta nueva edición va a coronar su vuelta. En el medio de estos años, Diego se dedicó a recorrer el mundo en Motorhome con su familia -se fue de Ushuaia a Alaska- recorrió las escuelas que apadrina con la fundación Mandinga, se dedicó a tatuar ad honorem cerca de 400 personas recuperadas de cáncer de mama y con quemaduras de los mismos países que iba atravesando. 

Diego reconoce que esos tatuajes por los diferentes países no fueron un laburo, sino que los hizo por el compromiso que siente al cambiarle la perspectiva estética con un tatuaje a esas personas, y que después de 35 años, aún continúa con un ímpetu de agarrar la máquina y dibujar sobre los cuerpos.

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