Para muchos terminó siendo un héroe y para otros un villano. Miguel Ángel Borja fue el hombre de la noche en San Pablo, donde metió los tres goles con los que Palmeiras le ganó a Junior de Barranquilla, y también en La Bombonera, porque los hinchas xeneizes gritaron como propios esos goles que le abrieron las puertas a los octavos de final de la Copa Libertadores.
Si bien se llevó todos los flashes y tuvo motivos para quedar satisfecho, el delantero se fue con un sabor agridulce, ya que el 3-1 a favor de los brasileños, sumado a la goleada que Boca fabricó ante Alianza Lima, determinaron la eliminación del equipo colombiano. Su equipo.
"Son sensaciones de tristeza y alegría. Hice mucha fuerza allá en Barranquilla contra Boca porque ese era el partido que tenían que ganar. Ya cuando nos toca definir a nosotros, tenemos que hacer nuestro trabajo", reconoció Borja y se lamentó por la eliminación de Junior.