En la final de la liga griega de básquetbol, es normal que los rivales sean Olympiacos y Panathinaikos, los rivales de toda la vida. En el quinto partido y cuando los de verde obtenían una victoria casi irremontable a falta de dos minutos para el final, se desató el infierno.
Los hinchas locales, enardecidos, encendieron bengalas dentro del estadio y comenzaron a lanzarlas a los jugadores contrarios, que debieron irse a las corridas del campo de juego.
Después de la lamentable situación, el encuentro se dio por terminado y el club visitante se consagró campeón como visitante, en la casa de su clásico de siempre. Así, recuperó el título después de dos años consecutivos en manos de los rojos.
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Gabriel Alejandro Mazzeo Galanti