El 1 de agosto de 2017 un joven de 27 años era visto por última vez acompañando a la comunidad Pu Lof en un conflicto por la recuperación de tierras en la provincia de Chubut. Hoy, el nombre de Santiago Maldonado fue pronunciado por cada argentino que se sumó a las marchas para pedir su aparición con vida. Sin embargo, el reclamo fue manchado.
Al grito de "asesinos", un grupo reducido de personas, desprendido de la marcha que se estaba llevando a cabo en El Bolsón, Río Negro, arrojó bombas molotov al destacamento de Gendarmería local.
Según testigos, los disturbios comenzaron con un fraccionamiento de los manifestantes que, encapuchados, realizaron pintadas y arrojaron piedras a la institución. No es la primera vez que esto sucede en la ciudad sureña: en la marcha anterior, incidentes similares habían tomado lugar.
El Escuadrón 35 de Gendarmería desistió de reaccionar hasta que las bombas molotov comenzaron a caer. Balas de goma y bombas de estruendo fueron la respuesta ante la agresividad presentada por los atacantes, de los cuales uno incluso se prendió fuego a sí mismo accidentalmente.
La mayoría de los manifestantes que acudieron a la marcha estaban en contra de este grupo radical, e incluso se generaron peleas entre ambos bandos. El más "pacífico" decidió disolverse, marcando una diferencia de opinión con el restante.