La crecida del río Paraná comenzó a impactar de lleno en las zonas ribereñas, con viviendas anegadas, familias evacuadas y operativos de emergencia en distintos puntos de Argentina y Paraguay. En Corrientes, las autoridades contabilizaron más de 200 personas reubicadas, mientras que en el país vecino unas 2.000 personas resultaron afectadas por las inundaciones. En Santa Fe, además, continúa la búsqueda de tres hombres que desaparecieron tras caer al agua cuando navegaban en una lancha.
El avance del río sobre las viviendas se hizo visible en el barrio Anahí, en el norte de la ciudad de Corrientes, donde varias familias debieron dejar sus casas ante el ingreso del agua. La Dirección Provincial de Defensa Civil registraba 222 personas reubicadas en la provincia.
En la capital correntina, 71 vecinos pertenecientes a 14 familias se habían autoevacuado. La situación también se agravó en Itatí, donde los evacuados pasaron de 14 a 55. En las islas Apipé, próximas a la represa de Yacyretá, otras 44 personas tuvieron que abandonar sus hogares, mientras que en Ituzaingó se contabilizaron 19 vecinos reubicados.
Del otro lado de la frontera, la crecida también golpea a las comunidades asentadas sobre la cuenca del Paraná. La Secretaría de Emergencia Nacional de Paraguay informó sobre la evacuación de unas 1.500 familias en los departamentos de Alto Paraná y Ñeembucú. En Ciudad del Este, distintos barrios quedaron bajo el agua y, en Ayolas, las autoridades reportaron alrededor de 2.000 personas afectadas.
El intendente de Ayolas, Carlos Duarte, advirtió sobre la magnitud del fenómeno y señaló que el nivel del río llegó a los 6,30 metros. “Desde el '83 que no teníamos esta altura”, afirmó.
El Niño y el pronóstico de nuevas crecidas en el Paraná
El escenario de inundaciones coincide con el desarrollo del fenómeno climático de El Niño, que modifica los patrones de circulación atmosférica y aumenta la probabilidad de lluvias superiores a las habituales en distintas regiones. En el Litoral argentino y el sur de Brasil, las precipitaciones pueden incrementar el caudal de los ríos que alimentan la cuenca del Paraná y agravar las crecidas aguas abajo.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señaló en su informe de octubre que las condiciones de El Niño podrían persistir durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre de 2026. Según el organismo, los modelos climáticos contemplan una probabilidad del 100% de continuidad de la fase cálida durante ese período, con posibilidades de intensificación.
La presencia de El Niño no implica que las inundaciones sean inevitables en todos los puntos de la cuenca, pero sí eleva el riesgo de precipitaciones por encima de los valores normales. En ese contexto, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) advirtió sobre la alta probabilidad de episodios de aguas altas en el Paraná durante los próximos meses.
La situación también genera dificultades para la actividad productiva en las islas del Delta. La suba del nivel del río reduce las superficies disponibles para el pastoreo y obliga a los productores ganaderos a trasladar animales hacia terrenos más elevados.
Un relevamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), realizado en zonas de Villa Urquiza, las islas de Victoria y sectores cercanos a Puerto Gaboto, remarcó que las decisiones deben adaptarse a las características de cada establecimiento. La disponibilidad de terrenos, los accesos a corrales y embarcaderos y el tiempo necesario para movilizar el ganado son factores centrales para reducir las pérdidas.
“El tiempo también es una variable crítica”, señaló Ernesto Massa, especialista en ganadería de islas del INTA Paraná.
Tres desaparecidos tras caer al río Paraná en Santa Fe
A las consecuencias de la crecida se suma la preocupación por un episodio ocurrido el jueves por la noche en Fray Luis Beltrán, provincia de Santa Fe. Cuatro hombres cayeron al Paraná cuando intentaban cruzar en una lancha. Uno logró ponerse a salvo, mientras que los otros tres permanecían desaparecidos y eran buscados por Prefectura Naval.
Natalia, cuñada de uno de los hombres, relató que el sobreviviente le contó a su hermana cómo se produjo el accidente. “Le dijo a mi hermana que él se pudo agarrar a un recipiente y que al resto se los llevaba la corriente y pedían auxilio”, declaró.
La fuerza de la corriente representa un riesgo adicional para quienes navegan en la zona, en un contexto de niveles elevados del río y de posibles nuevas precipitaciones.