La reactivación de una ruta comercial entre Chile y las Islas Malvinas podría generar un nuevo foco de tensión diplomática con Argentina. El proyecto contempla el traslado de mercadería desde Punta Arenas hacia Puerto Argentino a través de aguas de jurisdicción argentina, lo que despertó advertencias de la inteligencia chilena ante posibles conflictos durante la navegación.
La iniciativa es impulsada por la empresa Easter Island Naviera, que utilizará el buque Danstar, con capacidad para transportar 1389 toneladas de alimentos, materiales de construcción, maquinaria y provisiones generales. Las operaciones comenzarían entre noviembre y diciembre y buscan posicionar a Punta Arenas como un centro de abastecimiento para las islas, en un mercado estimado en más de 20 millones de dólares anuales.
Por qué el recorrido del buque podría generar un conflicto
Aunque inicialmente se evaluó una ruta por el Mar de Drake para evitar controversias, finalmente se decidió que la embarcación atravesará el Estrecho de Magallanes. El punto de mayor preocupación se produciría al abandonar ese paso y avanzar por aguas argentinas, donde informes de inteligencia chilena contemplan como escenario una eventual interceptación por parte de la Prefectura Naval o la Armada Argentina.
El conflicto tiene un trasfondo legal. El Decreto 256/2010 establece que los buques que se dirijan a las Malvinas desde puertos argentinos o atraviesen aguas jurisdiccionales del país con ese destino deben contar con una autorización previa. A esto se suma la controversia por el Decreto 457/2021, relacionado con las políticas de defensa en la zona austral.
Sin embargo, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 establece garantías de libre navegación hacia y desde el Estrecho de Magallanes, mientras que el Tratado de Límites de 1881 reconoce la soberanía chilena sobre ese paso y consagra la libertad de navegación.
Para evitar una escalada diplomática, se determinó que el Danstar navegará sin escolta militar chilena y mantendrá bajo reserva su fecha exacta de partida. Mientras tanto, el Gobierno de Chile sigue de cerca el desarrollo del proyecto y contempla una respuesta diplomática ante cualquier incidente durante el recorrido.