Cuando restan dos meses para las elecciones de medio término, Donald Trump acaba de perder una de sus principales espadas en su retórica contra la prensa. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, anunció su decisión de abandonar el cargo.
Según medios norteamericanos, la joven funcionaria -con 27 años se convirtió en la persona más joven en acceder al cargo- dejará su función a fin de mes para dedicar más tiempo a su familia.
En una publicación que realizó en su red social Truth, Trump dijo que entiende y respeta la decisión de Leavitt, a quien calificó como una sus asesoras "de mayor confianza".
"Será ahora una de mis asesoras externas más importantes y una voz influyente dentro del Partido Republicano mientras trabajamos para desafiar a la historia y lograr una victoria contundente en las elecciones de mitad de mandato", aseguró el mandatario republicano.
Tras el mensaje del presidente, Leavitt aseguró que este trabajo fue "el honor y la aventura de su vida". Pero lo contrapuso con su rol de madre: "La verdad es que, desde que regresé a la Casa Blanca tras el nacimiento de mi hija, he sentido en mi corazón que no puedo ser la mejor madre que mis dos hijos pequeños merecen mientras les dedico el tiempo, la energía y la atención constantes que exige el cargo de Secretaria de Prensa de la Casa Blanca; y es por eso que, finalmente, he tomado la agridulce decisión de dejar la Casa Blanca y comenzar un nuevo capítulo en mi vida".
Leavitt llegó a la Casa Blanca en 2025, pero trabaja con Trump desde la primera gestión del líder republicano. Entonces, se desempeño primero como secretaria de prensa adjunta y, luego, como redactora de discursos.
En su trayectoria también figuran una candidatura -sin éxito- para un escaño en el Congreso por New Hampshire. También ejerció asesora comunicacional de la congresista republicana Elise Stefanik.
La relación tirante de Trump con la prensa fue llevada adelante por Leavitt, que en distintas oportunidades trasladó este encono del mandatario a su relación con los periodistas, acusándolos de ser parciales o de izquierda.
El año pasado, por caso, tomó el control del grupo de prensa de la Casa Blanca y prohibió el acceso a Associated Press por negarse a adoptar el término "Golfo de América".
Aun así, es muy valorada entre las filas republicanas por ser una férrea defensora de las políticas del presidente.
Aunque ya surgen candidatos para reemplazarla, por ahora no está claro quién será el nexo entre la Casa Blanca y los periodistas en plena campaña electoral rumbo a los comicios de medio término que se celebrarán en noviembre.