Elevaron a 224 la cifra de muertos por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia este lunes. Las autoridades también informaron que hay al menos 800 personas heridas y que continúnan las tareas de búsqueda de cientos de personas desaparecidas.
El movimiento sísmico provocó importantes daños en viviendas, hospitales, establecimientos educativos, carreteras y aeropuertos. En este contexto, el presidente Abelardo de la Espriella decretó la emergencia nacional en todo el territorio, lo que habilita al Gobierno -entre otras acciones- a trasladar recursos a las áreas más afectadas. Es así que en las zonas de desastre trabajan equipos de búsqueda y rescate procedentes de Bogotá y Medellín.
Las ciudades Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen en alerta roja tras el movimiento telúrico, que dejó además siete aeropuertos con operaciones suspendidas y 86 edificios colapsados.
En Cali, el alcalde Alejandro Eder advirtió que la ciudad enfrenta la mayor presión sanitaria, ya que al menos 10 centros de salud tuvieron que suspender sus operaciones.
El funcionario ordenó la militarización de la ciudad y dictaminó un toqiue de queda ante las amenazas de saqueos.
En un principio, el Servicio Geológico Colombiano alertó por un terremoto de magnitud 6,7 y una profundidad de 96 kilómetros.
Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) rectificó esta medición y afirmó que el sismo fue de 7,4. El epicentro fue localizado cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, aproximadamente a 20 kilómetros de esa población.
Tras conocerse la noticia, el presidente de la Espriella dijo haber asumido "directamente el liderazgo" de la atención de la emergencia en San José del Palmar. También anunció que viajaría a Pereida "para acompañar a los afectados y verificar la respuesta del Gobierno".