"Elegir un villano calma las propias contradicciones": la reflexión de una psicoanalista brasileña sobre el odio a Argentina
La escritora hizo un análisis sobre la contradicción, el moralismo, la hipocresía y la pasión.
"Argentina es el chivo expiatorio, y no por casualidad. Despiertan envidia en un Brasil que ya no tiene un equipo con la garra que amábamos alentar. Nuestro Pelé ya nació y ya murió. El de ellos está ahí, rompiendo récords", comparó la psicoanalista y escritora brasileña Rafael Degani, y al respecto, profundizó: "Es la forma de poner en el otro todo aquello que no soporto en mí mismo: si él es racista, yo no lo soy; si él es feo, yo me vuelvo más linda; si él es sucio, yo soy el limpito. Todos hacemos esto en algún momento".
Respecto a la elección de apuntar contra los argentinos, resumió: "Parece fácil, y hasta comprensible, que se conviertan en blanco de tanto odio, donde proyección y envidia se mezclan. Y, seamos sinceros, los argentinos no ayudan mucho: son a veces arrogantes, intensos, fanáticos, dramáticos. Actúan como si tuvieran una superioridad cultural sobre el resto de América Latina, y en algunos índices, de hecho, tienen motivos: ocupan el primer lugar en lectura en América Latina; Buenos Aires es la capital con más librerías de todas las Américas".
Degani llamó a ver hacia adentro de cada nacionalidad que expresa su odio hacia los argentinos. En el caso puntual de los brasileños, miró internamente a su país: "Alenté a jugadores que votan mal, que hacen publicidad de casas de apuestas, que no pagan la pensión alimenticia, que traicionan a sus mujeres. Aún así, yo y millones de brasileños sofocamos nuestras posiciones ideológicas y vibramos juntos por la mayor pasión nacional: el fútbol. Nunca vi jugar a Pelé, pero siempre lo consideré el mejor futbolista que existió, aún sabiendo de su omisión frente a las barbaridades de la dictadura militar. Perdí a un tío, desaparecido (probablemente asesinado) por los horrores del régimen militar, y aún así seguí pensando que Pelé era el mejor de todos los tiempos".
"Ni Cabo Verde, la selección más querida de este Mundial, tiene las manos limpias. El capitán del equipo está acusado de violar a una brasileña en Nueva Zelanda. Además, alentamos tranquilamente a selecciones europeas, Francia, Inglaterra, España, protagonistas de algunos de los mayores horrores cometidos en tierras africanas y latinoamericanas", agregó sobre otras de las selecciones alentadas.
Argentina fue etiquetada por varias figuras mundial de ser un país exageradamente racista. Ante esta acusación (sin fundamentos), la escritora analizó: "En Argentina, la población negra autodeclarada es del 0,7%, según el censo de 2022. La esclavitud allí fue otra historia: cerca de 200 mil personas esclavizadas, contra los 5 millones de africanos secuestrados y traficados hacia Brasil. A esto se sumó una inmigración europea masiva, que fue haciendo que la población blanca se volviera cada vez más mayoritaria. Con una población negra pequeña, la conciencia racial nunca alcanzó allí las proporciones que alcanzó aquí: la blanquitud argentina camina sin tropezar todos los días con las tensiones que impone la diversidad, y no existe un movimiento negro unificado como el nuestro, que fue decisivo en la construcción de esa conciencia y de esas conquistas. Digo todo esto no para justificar lo injustificable, sino para recordar que nosotros, los brasileños, también tardamos décadas en reconocer el racismo estructural, y no podemos golpearnos el pecho diciendo que aquí ya fue eliminado".
"La verdad es que somos todos muy contradictorios, y, en nombre de nuestras pasiones, acomodamos el horror de ciertos hechos junto al placer de vivir buenas emociones", concluyó la especialista.