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La falta de empleo se consolida como la principal preocupación: qué dicen los datos

La contracción del empleo y la erosión de los ingresos impactan sobre el humor social y desplaza a otras variables.

La falta de empleo se consolida como la principal preocupación: qué dicen los datos
(REUTERS)

El empleo registrado volvió a caer en abril y desde noviembre de 2023 -cuando comenzó la gestión de Javier Milei- arrastra una caída de 235.400 puestos de trabajo. Esta situación no sólo tiene efectos económicos, sino que también va moldeando el humor social.

Según la última Encuesta de satisfacción política y opinión pública de la Universidad de San Andrés (UDESA), el desempleo se consolida como la principal preocupación de los argentinos, sumando el 38%. Le siguen corrupción -38%- y bajos salarios, un tópico directamente vinculado con la falta de trabajo, con el 35%, y pobreza, con el 27%. Estos temas desplazaron a otras variables que solían figurar al tope de todos los rankings, como la inseguridad y la inflación. 

Radiografía del empleo

Las cifras que surgen del Sistema Integrado Previsional Argentina (SIPA) indican que durante abril se perdieron 11.673 puestos de trabajo registrados en el sector privado, equivalente a una caída mensual del 0,19%.

Así, la cifra total de asalariados registrados en el sector privado pasó de 6.148.700 en marzo a 6.137.000 en abril.

Si se lo compara con abril del año pasado, la caída es de 127.900 puestos de trabajo. Y con relación a noviembre de 2023, punto de partida de la gestión mileísta, el retroceso es de 235.400 puestos de trabajo formales del sector privado.

El descenso también tiene su correlato en el sector público, donde el Gobierno libertario aplicó un fuerte ajuste: desde enero de 2024, la planta del Estado se redujo en 71.029 empleados.

Al problema de la estabilidad laboral se le suma un frente no menos complejo que tiene que ver con la caída del poder adquisitivo. Es que si bien en junio los salarios en el sector privado registraron un incremento promedio del 2,3%, cuatro décimas por encima de la inflación del mismo mes, todavía se encuentran 4% por debajo de los niveles de principios de año. Este dato repercute en otros indicadores, como el del consumo masivo, que en junio profundizó su caída.

Frente al repliegue de la contratación formal, muchos se refugian en la informalidad. Allí, intentan encontrar nuevas fuentes de ingreso en las changas, emprendimientos menores o aplicaciones de viajes y delivery. Pero en este rubro también se observa un descenso. Datos de CP consultora alertan por la segunda caída consecutiva del monotributo en abril, cuando se destruyeron 11.000 puestos de trabajo. En marzo, habían sido 5.000.

En este escenario, el principal desafío del Gobierno es que la baja de la inflación, la calma cambiaria y el equilibrio fiscal se trasladen a la economía del día a día. El ministro de Economía, Luis Caputo, prometió que los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas. Pero para la percepción pública dista mucho de esta lectura: el 36% de los encuestados por UDESA cree que su situación personal empeorará.