“Cuando yo entraba en un quirófano, mi hijo me esperaba del otro lado”, relató Emiliano, papá de Lautaro, el chico de nueve años que recibió el primer trasplante de riñón realizado en el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez. Las intervenciones fueron simultáneas: mientras el padre se sometía a la ablación en el Argerich, el hijo iniciaba el proceso de sedación. Para que el trasplante fuera exitoso, el órgano viajó siete kilómetros, la distancia que separa a las instituciones de salud, desde La Boca hasta Recoleta, en solo doce minutos y custodiado por un cordón policial.
El chico padecía una insuficiencia crónica que lo obligó a realizar diálisis dos veces por semana por varios meses. Los médicos dieron con el diagnóstico a raíz de los resultados de los estudios de laboratorio de rutina que se realizaba por los casos de otitis recurrente que lo aquejan desde su primer año de vida. Todo su tratamiento fue en el sistema público de la Ciudad: fue al Fernández y al Durand antes de ser atendido en el Gutiérrez, desde mediados de 2025.
Su patología crónica requería de un trasplante de riñón y el padre ofreció uno de los suyos: “Cuando me enteré que podía ser el donante, no lo pensé demasiado”. En el Argerich se sometió a todos los estudios necesarios para determinar la compatibilidad del órgano con el cuerpo de su hijo y, con la respuesta positiva, se sometió a la ablación.
La operación, que duró más de tres horas, fue un éxito que necesitó de precisión técnica, coordinación logística entre las instituciones sanitarias y el Instituto de Trasplante de la Ciudad, que acompañó el proceso en todas sus etapas, y un traslado contrarreloj coordinado con la Policía de la Ciudad, que desplegó un cordón durante todo el trayecto.
Para el chico comienza ahora un proceso de recuperación que será extenso.
Recientemente recibió el alta y tuvo su primer control, que tuvo resultados positivos. Deberá tomar medicación de por vida, en su condición de inmunosuprimido y, junto a sus padres, tendrá que instruirse respecto al tratamiento, los cuidados con las comidas, la vida sana y las pautas de alarma ante cualquier dificultad médica. Además, seguirá sometiéndose a controles periódicos para analizar su estado de salud.
Este es el primer trasplante renal pediátrico en el Hospital Gutiérrez desde que el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) aprobara ese servicio, en febrero de este año. Alicia Fayad, jefa de Nefrología en esa institución, fue una de las encargadas de llevar adelante el proceso, que involucró a más de 30 profesionales de la salud, entre médicos, enfermeros, técnicos y ambulancieros.
En la Ciudad hay 66 instituciones, entre los hospitales públicos porteños y los privados, universitarios, nacionales, de obras sociales o de fuerzas de seguridad, que trabajan en conjunto para realizar con éxito los trasplantes de riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas, intestino, médula ósea e implantes de diversos tejidos especializados, entre ellos tejidos osteoarticulares, piel, membrana amniótica, válvulas cardíacas y pericardio.
“Los equipos del Hospital Gutiérrez y el Hospital Argerich, junto al SAME y el Instituto de Trasplante hicieron posible este logro histórico. Un enorme trabajo en equipo que nos llena de orgullo”, sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri. Y agregó: “El 45% de los trasplantes del país se hacen en la Ciudad, y no es casualidad. Es resultado de la inversión histórica que estamos haciendo en salud”.
A esa infraestructura se suman los equipos especializados en trasplante de córneas en los hospitales públicos Lagleyze y Santa Lucía, que, además, tiene el primer Banco de Córneas del país, y las instituciones estratégicas para el funcionamiento del sistema como el Banco de Huesos del Hospital Fernández y el Laboratorio de Histocompatibilidad e Inmunogenética del Hospital Durand.
Entre todas las instituciones que componen la red de la Ciudad se concentra el sistema más extenso para los trasplantes en todo el país. El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, también destacó el procedimiento realizado en el Gutiérrez: “Es el resultado de una red sanitaria integrada con profesionales altamente capacitados y una infraestructura preparada para dar respuestas cada vez más complejas y generar nuevas oportunidades”.
Después de recibir el alta, el padre pudo ver a su hijo, a quien le regaló una nueva vida. “Me da alegría y orgullo tener tanta gente que se haya preocupado”, expresó. No falta mucho para que el chico vuelva a su casa, se reencuentre con sus compañeros del colegio y, más adelante, vuelva a jugar al fútbol con sus amigos.