Max Verstappen tuvo una destacada actuación en la carrera de 24 Horas de Nürburgring 2026, pero una falla mecánica terminó frustrando sus chances de victoria cuando su equipo lideraba cómodamente una de las carreras de resistencia más exigentes del mundo.
El tetracampeón de Fórmula 1 compartió el Mercedes-AMG GT3 del Verstappen Racing junto a Dani Juncadella, Jules Gounon y Lucas Auer. Desde el inicio del fin de semana, el equipo mostró un ritmo competitivo y llegó a colocarse al frente de la prueba con una ventaja cercana a los 40 segundos sobre sus perseguidores.
Verstappen fue uno de los pilotos más rápidos durante sus relevos y volvió a demostrar su versatilidad fuera de la Fórmula 1. Incluso protagonizó una espectacular salvada al rozar el pasto a alta velocidad en el Nordschleife, el mítico “Infierno Verde” alemán.
Sin embargo, cuando restaban poco más de tres horas para el final, comenzaron los problemas. Mientras Dani Juncadella estaba al volante, el Mercedes empezó a mostrar ruidos y vibraciones anormales. Tras revisar el auto, el equipo detectó daños en el eje de transmisión y en componentes de la suspensión trasera derecha, lo que obligó al abandono definitivo.
La desilusión fue enorme para el equipo de Verstappen, que había dominado buena parte de la carrera y tenía encaminada una victoria histórica en las 24 Horas de Nürburgring.
La participación de Verstappen generó además una enorme expectativa entre los fanáticos del automovilismo y ayudó a que la competencia registrara cifras récord de asistencia. Más de 350 mil espectadores siguieron el evento durante el fin de semana en el circuito alemán.
Pese al abandono, el piloto de Red Bull dejó una muy buena imagen en el mundo de las carreras de resistencia y reafirmó su interés en continuar compitiendo en pruebas de larga duración, incluso pensando en futuras participaciones en las 24 Horas de Le Mans.