El incendio forestal que se inició el pasado lunes 5 de enero en Puerto Patriada, en el departamento Cushamen de la provincia de Chubut, continúa activo después de varios días de combate, y ya consumió una superficie estimada en 11.970 hectáreas, según el parte técnico más reciente emitido por el Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF).
El siniestro afecta una mezcla de matorral, bosque implantado y bosque nativo, y se ha expandido a lo largo de un amplio sector de la zona cordillerana cercana a localidades como El Hoyo y Epuyén, complicando las tareas de contención debido a las condiciones climáticas adversas, en particular, el viento que reactiva focos y avanza el frente de llamas.
El avance del fuego ha alcanzado puntos estratégicos como Los Paredones, donde cruzó la Ruta Nacional 40 y se dirige hacia sectores como Laguna Las Mercedes, mientras que otros frentes activos también amenazan instalaciones y edificios como la Usina y la Escuela de El Coihue, lo que obliga a brigadistas a trabajar tanto en contención como en protección de infraestructura crítica.
El operativo para combatir el foco es de gran escala: participan más de 500 personas y se incorporaron brigadistas de otras provincias, como Córdoba, así como de la Brigada Nacional del Noreste Argentino (BNNEA). El combate se realiza tanto desde tierra con maquinaria pesada y apertura de fajas cortafuego como desde el aire con aviones cisterna, anfibios y helicópteros equipados para arrojar agua sobre los frentes más activos.
La persistencia de múltiples focos hace que la emergencia no dé tregua: aunque en algunos tramos se pudieron ejecutar tareas planificadas, la intensificación del viento a partir del mediodía reactivó sectores importantes del incendio, lo que complica la contención y exige redistribuir recursos según las prioridades operativas.
Frente a esta crisis, las autoridades mantienen un monitoreo constante de la evolución del fuego y priorizan los sectores donde existe mayor amenaza para la vida humana y la infraestructura, al tiempo que se busca que las precipitaciones en la cordillera, esperadas en los próximos días en algunos puntos, puedan colaborar con la disminución de la actividad ígnea.