El vencimiento de deuda con bonistas privados por unos US$ 4.200 millones fue cancelado este viernes por el Gobierno nacional, en una operación que ya estaba incorporada en las previsiones del mercado. Para afrontar ese compromiso el Tesoro mezcló recursos, o sea que incluyó fondos propios, financiamiento externo de corto plazo y dinero obtenido por la privatización de activos energéticos del sur del país.
La estructura del pago mostró que no todo el monto implicó una salida efectiva de divisas. Sobre un total de US$ 4.218 millones, alrededor de US$ 692 millones correspondieron a tenencias del sector público, por lo que se trató de transferencias intraestatales que no generan impacto neto sobre las reservas y que pueden ser refinanciadas.
El resto, destinado a acreedores privados, ascendió a US$ 3.526 millones y fue cubierto con una combinación de ingresos extraordinarios y financiamiento puente. Entre ellos, el Tesoro usó US$ 2.300 millones por ingresos de la privatización de las represas [del Comahue], por lo que se usaron US$ 1.200 o 1.300 millones del repo.
Ese esquema se apoyó en un acuerdo de recompra cerrado días atrás por el Banco Central, que permitió reforzar transitoriamente la disponibilidad de dólares. La autoridad monetaria había informado el miércoles el cierre de un repo por US$ 3.000 millones con un grupo de bancos internacionales, a un plazo de poco más de un año y con una tasa anual del 7,4%, con el objetivo de aportar liquidez en el corto plazo al sistema financiero.
En la operación participaron BBVA, JP Morgan, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Bank of China y Santander, y la demanda superó ampliamente las expectativas oficiales. La licitación recibió ofertas por unos US$ 4.400 millones, cerca de un 50% más que el monto inicialmente buscado. En paralelo a estas operaciones, el Banco Central mantiene activo su programa de acumulación de divisas y, según se informó, ya logró sumar aproximadamente US$ 200 millones a sus reservas.